Si tu viaje transcurre casi entero dentro del hotel, el wifi basta. En cuanto sales a la calle, el wifi deja de estar: en el aeropuerto al aterrizar, en el taxi, en la estación, buscando el restaurante o en una excursión. Ahí es donde una eSIM de datos te da internet en el móvil, como en casa, sin roaming y sin depender de encontrar una red abierta.
Lo que el wifi del hotel sí resuelve
En el hotel, el wifi es perfecto para lo que haces quieto: llamadas por WhatsApp o FaceTime con casa, ver una serie, subir las fotos del día, hacer copias de seguridad, planificar el día siguiente o descargar mapas sin conexión. Para todo eso no necesitas datos móviles, y es buena idea dejar lo pesado (copias de fotos, actualizaciones de apps, vídeos) para cuando tienes wifi.
Lo que pasa fuera del hotel
El viaje sucede fuera. Estos son los momentos en que la gente echa de menos los datos:
- Al aterrizar: pedir un Uber, Cabify, Grab o Bolt, avisar de que has llegado, buscar el traslado o la dirección del alojamiento. El wifi del aeropuerto suele pedir registro, va lento o corta a los minutos.
- Moverte: Google Maps o Citymapper en tiempo real, horarios del metro o del tren, retrasos y cambios de andén. Un mapa descargado te dice dónde estás, pero no si tu tren va con retraso ni cuál es la mejor ruta ahora.
- Pagar y reservar: muchas entradas, billetes y reservas de restaurante llegan al móvil o se validan con un código en ese momento. Tu banco puede pedirte confirmar un pago con la app.
- Entender y preguntar: traducir una carta o un cartel con la cámara, buscar qué es un plato, preguntar por WhatsApp al alojamiento a qué hora es el check-in.
- Imprevistos: un vuelo cancelado, un cambio de puerta, una calle cortada, perderte de tu grupo. Es justo cuando no hay un wifi cerca cuando más lo necesitas.
¿Y el wifi gratis de cafés, aeropuertos y transporte?
Existe, y ayuda, pero tiene tres problemas. Primero, hay que encontrarlo y a menudo registrarse con correo o número cada vez. Segundo, no está donde lo necesitas: caminando por la calle, en un taxi o en la carretera. Tercero, las redes abiertas son poco seguras para entrar en el banco o en tu correo: cualquiera conectado a la misma red lo tiene más fácil para husmear. Para lo importante, mejor tu propia conexión móvil.
Por qué no simplemente activar el roaming
Dentro de la Unión Europea, si viajas con una tarifa española, el roaming suele estar incluido «como en casa» y probablemente no necesitas nada más. Fuera de la UE (Reino Unido, Suiza, Andorra, Marruecos, Turquía, Estados Unidos, Japón, casi toda América, Asia y África), cada operadora cobra sus propias tarifas por zona, que suelen ser caras o muy limitadas; desde Latinoamérica, los planes internacionales suelen cobrarse por día. Una eSIM de viaje te da datos a precio local en ese país, pagados una vez antes de salir. Lo explicamos en ¿Una eSIM es roaming?.
Cuándo sí basta el wifi
- Viajes cortos de descanso en un resort, sin salir apenas.
- Cruceros en los que pasas el día a bordo (en el mar, el móvil no tiene cobertura de tierra y la conexión del barco se paga aparte).
- Si viajas dentro de la UE con una tarifa española que incluye el roaming.
- Si alguien del grupo ya tiene datos y te los comparte por hotspot.
Cuándo compensa una eSIM
- Viajes fuera de tu zona de roaming, sobre todo si vas a moverte: ciudades, rutas, excursiones.
- Viajes de trabajo, donde no puedes depender de encontrar wifi.
- Si viajas solo, de noche o a sitios que no conoces: tener mapa y poder pedir un coche da tranquilidad.
- Si viajáis en familia o en grupo: una eSIM con datos suficientes puede compartir conexión con el resto por hotspot.
Cuántos datos necesitas si ya tienes wifi en el hotel
Menos de lo que crees. Si dejas lo pesado para el wifi, los datos móviles se van en mapas, mensajería y alguna consulta: para una semana suele bastar con 1 a 3 GB; si además usas redes sociales en la calle, de 3 a 5 GB. Calcúlalo para tu viaje con la calculadora de datos.
Cómo funciona con tu móvil
La eSIM se instala antes de viajar, en casa y con wifi, y se suma a tu línea: tu número sigue en el móvil para llamadas y SMS, y WhatsApp sigue con tu número de siempre. Al llegar, eliges la eSIM para los datos y activas en ella la itinerancia de datos; el plan empieza a contar con esa primera conexión, no al comprar. Comprueba antes que tu móvil es compatible con eSIM y sigue la guía de instalación.